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"La montaña y el abismo"
Bajo el título “La montaña y el abismo”, Francisco Jarauta nos envolvió anoche en atmósfera de entresiglos y entreguerras. Proyectaba magníficas fotografías de Berghof (Davos. Alpes suizos), de Thomas Mann, con su mirada de halcón, las ‘esculpidas’ portadas/primeras ediciones de sus libros (S. Fischer). Los Buddenbrook, Consideraciones de un apolítico, Tristán e Isolda, La Montaña mágica… Un Mago desentrañando el complejo mundo interior, el no menos complejo mundo entorno de otro Mago, las claves de Occidente. Y la Música.
Fue en la íntima y acogedora Galería Isabel Hurley, rodeados de una interesante-entrañable exposición, donde el abigarrado bosque, el ascenso a la montaña, angustiaban el cielo confuso. El silencio, la nieve, el tiempo detenido. La música y la muerte. Para mí no una exposición, sino tres exposiciones. Una sinfonía en tres movimientos. Sé que todo cambiará; está cambiando (me refiero al alma de la artista). En el primer movimiento: el alma participando de una Naturaleza dueña, salvaje, vital y literaria al mismo tiempo. Con soltura y devoción palpitante. Esos trazos tan evocadores, tan puros, tan sinceros… se fueron haciendo confusos, incluso violentos, en el tercer movimiento, casi borrando, renunciando a cualquier vestigio del primero. Soberbios zarpazos destruyendo ahora aquel paisaje. El segundo movimiento, una serie en formato más reducido ya rompía con el lenguaje atmosférico y formalizaba una especie de alfabeto que me recordaba ese carácter brinkmaniano tan rebelde, y asumible sin embargo.
Fue una velada de gran plenitud. Mi agradecimiento al profesor Jarauta, a María Ángeles Díaz Barbado, que nos obsequió su sencillo y encomiable discurso thomasmaniano para explicar la nuclear motivación, la génesis de su trabajo artístico. Y, desde luego, a Isabel Hurley por su cuidado y exquisita programación. No exagero si digo que fue un verdadero acontecimiento en Málaga.