Azul Griego I y II
Desde París al Pireo, pasando por Vitebsk
En París fletaron un barco para viajar hasta Atenas en busca del ‘Azul Griego’.
Viaje del espíritu, desde que abandona la Naturaleza (Hegel); la escisión.
Viaje del Arte (y el pensamiento que le acompaña, por arriba y por abajo).
Viaje de búsqueda del estilo personal: el debate interno frente al mundo. (Joyce)
Búsqueda del Absoluto.

Ciertamente ahí está la Naturaleza, y aquí dentro. Si no ¿qué somos? ¿qué seríamos?
Y cómo explicar, traducir, la manera en que aquella se traslada a nuestra conciencia aunque fuera solo para despertarse
a sí misma.
Y dónde colocamos lo inexplicable.
Y cómo la confusión de aquel mundo material, opuesto a lo religioso, pretende con ello substraernos de lo más esencial, dejarnos sin espiritualidad. ¿Qué somos, qué seríamos entonces?

París, rosa multívoca
París rosa multívoca. Sena continuada cruz fugaz esplendente.
Vocablos eslavos, hispanos, turineses, otomanos, incluso esvásticos pre-romanos. Gorgorismos mapaches. Colas estresadas inquietos penes de colibríes.
París, sombrero del que emergen otras ciudades, ella misma se recrea desde el recuerdo ficticio y veraz del imprevisible subconsciente.
París adivinada.
Refugio de los expulsados. Puerto franco de los exiliados.
Allá por el quinto distrito, en el 12 de la rue Odeon.
James se sentía a gusto en París, encontraba más calor que en Dublín. Aunque, por mucho que él intentara alejarse, la distancia lo trataba inversamente. El clamor el Liffey nunca lo abandonaría. Aquella toponimia siguió enraizada fonéticamente en su cerebro, en sus entrañas, desde que embarcó. La llevó con él a través de los veintitantos traslados que protagonizó a lo largo de su vida. Una tradición que le venía de familia; no siempre tales mudanzas serían imputables a su libre voluntad; hubo desahucios, impagos acumulados, rocambolescas escaramuzas...). Un fantástico ramillete.
La coreografía partió de una agitación meteorológica y del descubrimiento de un héroe a su imagen y semejanza. Inquieto y taimado, fiel amante de la familia y escrupulosamente vengativo (aunque como alternativa podríamos elegir 'justiciero' y añadir, en todo caso, divertido; por diverso, incluso jocoso no en pocas ocasiones: un temperamento irresistible malgré lui).
¿Dónde llevaba la cruz Odiseo?
Desde aquella temprana decepción ante su maestro jesuita, que le reprochara que Ulises no fuera el héroe que él suponía, había transitado por otras muchas decepciones y aberrantes contracturas; un navío en zozobra permanente. Su deambular odiseo no estuvo exento de escollos, trampas, paradojas... Un camino tortuoso. No nos sorprendería la sentencia de aquel supino maestro ni sus argumentos acerca del significado de héroe conforme a la ortodoxia de su credo. ¿Dónde llevaba la cruz Odiseo? ¡Contesta! Ergo, si no es un cruzado, no es un héroe; como mucho, un aventurero infiel.